Uno de los debates más apasionantes en la crítica textual del Nuevo Testamento es por qué las
copias manuscritas más antiguas que poseemos no contienen el nombre personal de Dios,
representado por el Tetragrámaton (YHWH, traducido como “Jehová” o “Yavé”), y
en su lugar utilizan los términos griegos Kýrios (Señor) y Theós (Dios).
Existen dos posturas principales entre historiadores y teólogos.
Tesis de las verdaderas creencias bíblicas: Los escritores originales del Nuevo
Testamento sí incluyeron el Tetragrámaton en sus escritos, especialmente al
citar pasajes del Antiguo Testamento que contenían el nombre. La ausencia en los manuscritos
sobrevivientes se debe a una sustitución deliberada y sistemática por parte de copistas
posteriores, a partir del siglo II.
La Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras incorpora el nombre “Jehová” 237
veces en el texto del Nuevo Testamento, basándose en la convicción de que se está
restaurando el texto inspirado original. Esta decisión editorial se apoya en varios pilares: el
uso judío contemporáneo, la lógica interna de las citas del Antiguo Testamento, y la evidencia
de manuscritos de la Septuaginta que conservan el Tetragrámaton en caracteres hebreos.
La postura de las verdaderas creencias bíblicas no es arbitraria, sino que se fundamenta en varios hallazgos
y razonamientos históricos.
Rollos del Mar Muerto
Fragmentos de la Septuaginta hallados en Qumrán (como el Papiro
Fouad 266) muestran el Tetragrámaton escrito en caracteres hebreos cuadrados en medio
del texto griego, demostrando que los judíos no siempre lo tradujeron como
Kýrios.
El Testimonio de Jerónimo
El traductor de la Vulgata Latina (siglo IV) escribió que ciertos
volúmenes griegos aún contenían el nombre de Dios expresado en letras antiguas. Esto
indica que la práctica de escribir el Tetragrámaton sobrevivió por siglos.
Coherencia en las Citas
Cuando el NT cita el AT, usar “Señor” puede crear ambigüedad entre
Jehová y Jesús (p. ej., Mateo 4:7 citando Deuteronomio 6:16). Los autores inspirados no
habrían creado tal confusión.
Jesús y el Nombre
Jesús oró: “He dado a conocer tu nombre” (Juan 17:6). Es
inconcebible que él y sus apóstoles, que santificaban el nombre, lo omitieran
deliberadamente al escribir.
La mayoría de los eruditos modernos sostienen que los autores del NT nunca escribieron el
Tetragrámaton. Sus principales argumentos son tres: ausencia de evidencia física, costumbre
judía de no pronunciar el nombre, y el uso de los Nomina Sacra. Veamos la respuesta
desde la perspectiva de las verdaderas creencias bíblicas.
1
Sobre la falta de manuscritos con el Tetragrámaton
Es cierto que ningún manuscrito griego del NT existente contiene el nombre. Sin embargo,
el más antiguo (P52) data de ~125 E.C., décadas después de los originales. Para
entonces, la apostasía ya estaba activa (2 Tes. 2:7). Los copistas gentiles, sin
conexión con el hebreo, reemplazaron sistemáticamente el nombre incomprensible por
Kýrios.
2
Sobre la costumbre judía de no pronunciar el nombre
La prohibición supersticiosa de pronunciar el nombre no implicaba la
prohibición de escribirlo. Los Rollos del Mar Muerto demuestran que se
seguía escribiendo. Jesús condenó las tradiciones que invalidaban la Palabra de Dios
(Mar. 7:13), y eliminar el nombre sería un ejemplo de ello.
3
Sobre los Nomina Sacra
Las abreviaturas especiales para “Señor” y “Dios” surgieron en el siglo II. Lejos de ser
la causa, pudieron ser la consecuencia de haber eliminado el
Tetragrámaton. Escribir “Señor” de forma abreviada no equivale a preservar el nombre
personal y distintivo de Dios.
Según la perspectiva de las verdaderas creencias bíblicas, la historia del Tetragrámaton en el Nuevo
Testamento puede trazarse en varias etapas clave.
Siglo I E.C.
Los Originales Inspirados
Mateo, Marcos, Lucas, Juan, Pablo y otros escriben sus cartas y evangelios. Al citar
pasajes del AT que contienen YHWH, insertan el Tetragrámaton en caracteres hebreos (o
paleohebreos) en el texto griego, siguiendo la práctica de los escribas de la
Septuaginta.
Siglo II E.C.
La Apostasía y los Copistas Gentiles
A medida que el cristianismo se separa del judaísmo, los copistas gentiles, que no leen
hebreo ni entienden el significado del Tetragrámaton, comienzan a reemplazarlo por las
palabras griegas Kýrios (Señor) y Theós (Dios).
Siglo IV-V E.C.
Desaparición Prácticamente Total
Los manuscritos unciales (Códice Sinaítico, Vaticano) ya no contienen rastro del nombre.
La sustitución se ha completado. Solo quedan ecos en testimonios como el de Jerónimo
sobre "ciertos volúmenes griegos".
1950 E.C.
Restauración en la Traducción del Nuevo Mundo
El Comité de Traducción de la Biblia del Nuevo Mundo publica la primera edición de las
Escrituras Griegas Cristianas, restaurando el nombre Jehová en 237 lugares donde el
contexto indica que los originales se referían al Dios Todopoderoso.
Para las verdaderas creencias bíblicas, esta no es una cuestión académica menor. Tiene profundas
implicaciones doctrinales y prácticas.
Identidad de Dios
Dios desea ser identificado por su nombre personal (Éx. 3:15), no solo por títulos como
“Señor” o “Dios”. Omitirlo es despersonalizarlo.
Santificación
El padrenuestro empieza con “Santificado sea tu nombre” (Mat. 6:9). No se puede
santificar lo que se oculta o se omite deliberadamente.
Distinción Padre-Hijo
Restaurar “Jehová” permite distinguir claramente entre el Padre y el Hijo, evitando
confusiones doctrinales sobre su identidad y papel.
“Todo el que invoque el nombre de Jehová será salvo” (Romanos
10:13, citando Joel 2:32). La salvación está vinculada a conocer y usar el nombre divino.
Restaurarlo en el texto bíblico es un acto de fidelidad y una ayuda para la adoración
verdadera.